lunes, 19 de marzo de 2012

Doce fábulas del padre del teatro moderno


Nórdica edita los cuentos que August Strindberg contaba a sus hijos


Polemista feroz, hombre contradictorio y padre del teatro moderno, August Strindberg (1849-1912), de quien este año se cumple el centenario de su muerte, vuelve a ser noticia. Con motivo de la efeméride, varias editoriales recuperan títulos fundamentales de este revolucionario que combinó las más variadas actividades, desde dramaturgo a novelista, pasando por pintor, fotógrafo y autor de ensayos. Entre los títulos que ahora salen a la luz sobresale el publicado por la editorial Nórdica, que recoge doce cuentos, en su mayoría inéditos y con ilustraciones en color de Thorsten Schonberg que datan de 1915.

'Cuentos' recoge doce fábulas con una fuerte carga moral que el escritor sueco escribió a principios del siglo XX. Como explica el traductor del libro, Francisco J. Uriz, se trata de piezas breves que el autor de 'La señorita Julia' solía contar a sus hijos. Aunque pretendía que tuvieran una inspiración en los relatos de Hans Christian Andersen, a quien Strindberg admiraba mucho, el resultado estuvo bastante alejado de sus pretensiones. Salvo dos o tres cuentos de clara estirpe anderseniana, en muchas de las piezas asoma el crítico inmisericorde que era Strindberg, siempre dispuesto a arremeter contra las instituciones de su época. "Era un hombre extraordinariamente susceptible y muy violento en sus manifestaciones literarias", arguye Uriz, quien subraya que en el cuento 'Los cascos de oro de Alleberg', Strindberg carga contra la monarquía, una de sus bestias negras, junto a la Iglesia, el Ejército y la Academia sueca. "Es un cuento escrito con un tono teatral fantástico y que está dotado de unos diálogos preciosos", asevera el traductor. Las diatribas de Strindberg contra unos poderosos que han "hipotecado el país a las potencias extranjeras" no pueden tener una lectura más actual.

Otras veces, a lo largo de estos relatos, Strindberg no puede reprimir su vena satírica o la denuncia social. "Hay un cuento relativo a la cadena perpetua que a mí me parece uno de los mejores. Trata de un preso a quien no dejan salir de la cárcel pese a haber estad 25 años recluido".

Atormentado e intransigente, con una ideología que basculaba entre el anarquismo y el socialismo, Strindberg era un hombre que se debatía en contradicciones. Su defensa a ultranza de los derechos de la mujer no le impedía ser un misógino impenitente. Sus brotes psicóticos, por añadidura, le abocaron a actitudes paranoicas y a enemistarse con sus más íntimos. "Strindberg se sentía perseguido por cualquiera", afirma Uriz, quien destaca que la escritura de 'Casados' le obligó a afrontar un proceso por "blasfemia".

Torturado y volcánico

Pero Strindberg es más que un hombre torturado y de temperamento volcánico. «Una de sus principales aportaciones es que es el padre del sueco moderno, al que limpia de toda la ampulosidad que arrastraba del alemán, dando a su idioma un acento más ligero y expresivo", arguye el traductor.

A la obra de August Strindberg vuelven una y otra vez las editoriales españolas. Su primera novela, 'El salón rojo' (Acantilado) acaba de ser reeditada. 'Pequeño catecismo para la clase baja' (Capitán Swing) y 'Banderas negras' (Funambulista) son otros textos recuperados con ocasión del centenario del escritor. A juicio de Uriz, el aniversario debería ser una oportunidad para ahondar en la obra del autor sueco y rescatar su teatro histórico, del que no se ha traducido nada. Francisco J. Uriz considera que si los dramas históricos de Shakespeare gustan a los españoles y son bien entendidos, por qué no van a gozar del favor del público las obras de Strindberg de este tipo.

De la enorme talla artística de Strindberg habla el hecho de que Kafka se refiriera a él en su 'Diario' con palabras harto elogiosas. "Ante él me siento como un hombre ante una estatua".

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