viernes, 13 de marzo de 2015

Luis Solano: «El marketing en el mundo del libro no funciona»

El editor de Libros de Asteroide cree que los grandes grupos ya no volverán a ver el mercado previo a la crisis

"Las redes sociales quitan mucho tiempo a la lectura"



 

Luis Solano pilota con éxito una de las editoriales independientes con mayor prestigio, hasta el punto de su sello se ha convertido en una referencia ineludible para los amantes de la literatura.
Especialista en recuperar autores poco conocidos, Libros de Asteroide pretende dar un salto cualitativo en su rumbo ofreciendo voz a escritores en español. Solano piensa que la emergencia de nuevos hábitos, especialmente la adicción a los dispositivos electrónicos, son un serio obstáculo para la lectura, y cree que las alegrías que antaño vivió la industria editorial antes de la crisis difícilmente volverán a producirse.
PREGUNTA: ¿Ya ha pasado lo peor para la industria editorial?
RESPUESTA: Desde que empecé a trabajar en el mundo del libro, hace 15 años, la gente lloraba igual que ahora. Es una industria que está siempre al filo de lo económicamente viable. En ella el elemento vocacional es mucho más importante que el crematístico. En la actual crisis confluyen tres factores: la caída de la clase media, que es la más lectora; la piratería, que sigue haciendo daño, aunque creo que llegará un momento en que se le pondrá coto con medidas de prevención y castigo, así como de oferta para que los contenidos estén a disposición del lector a un precio razonable, y un tercer condicionante, que es la falta de tiempo de la gente como consecuencia del cambio en los hábitos de vida. La integración de los teléfonos inteligentes y de las tabletas en nuestras vidas ha hecho que el ocio cambie radicalmente. Por otro lado, a nosotros nos van razonablemente bien las cosas.
P: ¿En qué consisten esos cambios?
R: Antes la gente antes tenía cuatro o cinco canales de televisión, y ahora dispone de 40 y de un aparato, el móvil o la tableta, que se lleva al sofá. También están las redes sociales que han aparecido en los últimos años y que quitan mucho tiempo de lectura.
P: ¿Su editorial tiene una vocación minoritaria?
R: No, el editor nunca puede tener una vocación minoritaria. Su labor es conseguir cuantos más lectores mejor. Dicho esto, también es verdad que nosotros hacemos libros que pueden tener 50.000 lectores en toda España, no para un millón de personas.
P: ¿La ley de propiedad intelectual llega tarde o todavía se está a tiempo de atajar la piratería?
R: Llega tarde, pero más vale tarde que nunca.
P: A los grandes grupos les ha dado por publicar a autores que son reconocibles porque salen en televisión o porque triunfan en Internet. ¿No es ello una forma de suicidio?
R: No sé si ese mercado tan grande que persiguen los grandes grupos volverá algún día. En cuanto a lo segundo, si los grandes grupos carecen de los tentáculos para detectar los nuevos gustos de lectura, es bueno que se percaten a través de Internet.

Almacenaje
P: ¿Como soluciona el almacenaje de libros para vender el catálogo a medio y largo plazo?
R: Tenemos la suerte de que más de un tercio de nuestras ventas anuales son libros del fondo. No llevamos tanto tiempo como para el que almacenaje sea un problema grave. Somos muy cuidadosos en las tiradas, aunque en algún momento tendremos que ir pensando en reducir parte del ‘stock’.
P: ¿Cuántos ejemplares hay que vender de un título para vivir decentemente?
R: En la editorial trabajamos cuatro personas y para no perder dinero hay que vender 1.000 o 1.200 ejemplares de cada título, si se toma como ejemplo un libro de 300 páginas de promedio traducido del inglés. A partir de ahí se empieza a ganar dinero.
P: ¿Cuentan con campañas de marketing?
R: No, no tenemos dinero para campañas de publicidad. Además el marketing en el mundo del libro no funciona, no hay manera de convencer con publicidad de que un libro es bueno. Para que un libro funcione la gente lo tiene que buscar, es lo mágico de este negocio.
P: Estos años han ido apareciendo muchas pequeñas editoriales. ¿Hay mercado para todos?
P: Se va produciendo una selección natural. El mercado literario, que ocupa la parte alta de la venta de libros, es más pequeño y, en consecuencia, muchas veces no es atractivo para los grandes grupos. Pero pese a su tamaño reducido, es un mercado estable y aguanta mejor que otros. Se trata de un segmento en el que ha habido y habrá mucha renovación.
P: ¿Libros del Asteroide se propone dar un paso adelante en su estrategia editorial?
R: El año pasado dimos un paso importantísimo que ha fue publicar autores españoles, mejor dicho, originales escritos en castellano. Hasta ahora habíamos apostado sólo por literatura traducida y cuando publicábamos literatura en español escogíamos recuperaciones, desde Pla a Chaves Nogales, pasando por Gaziel a principios de 2014. Empezado con ‘Monasterio’, de Eduardo Halfon, y ‘Big Time’, de Marcos Ordóñez.
P: Dice Constantino Bértolo que las pequeñas editoriales arriesgan poco con autores noveles.
R: Bértolo es una persona sabia, respeto mucho su opinión. Pero, la verdad, no nos llegan muchas cosas que se nos queden en el cajón por la existencia de un riesgo excesivo. La mayor parte de las veces no veo la calidad y, en otras ocasiones, ocurre que el libro no es para nosotros.


Cuenta de resultados
P: ¿Ha publicado un libro a sabiendas de que la cuenta de resultados se iba a resentir?
R: De vez en cuando uno se concede algún capricho. Lo he hecho en algún caso, cuando las cosas han ido bien o tenía algún rapto de locura. Pero, por lo general, procuro que se puedan obtener los 1.000 lectores que hacen que un libro sea rentable.
P: Ahora que se preparan relevos en Anagrama y Tusquets, ¿puede rascar algo su editorial de las jubilaciones de Herralde y De Moura?
R: Creo que sí. Hay que aprovechar todos los huecos posibles. Será difícil si lo siguen haciendo igual de bien. Grandes autores como Richard Ford o Murakami son inalcanzables para nosotros, pero sí que podemos fichar a nuevos escritores que piden anticipos más bajos.
P: ¿Qué libros les han dado más alegrías?
R: Muchos, entre ellos los de Chaves Nogales, a cuya recuperación hemos contribuido y, entre los últimos, ‘Canciones de amor a quemarropa’, de Nickolas Butler, o ‘De París a Monastir’, de Gaziel.

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